Esa mañana, hijo mediano se encontraba mal.
Hijo mediano se encuentra mal a menudo.
Es lo que tiene resistirse con las veinte uñas a crecer, la ola de frío, ir descalzo por casa, no acabarse el potaje, sorber los mocos, mirar la tele desde demasiado cerca y decir mentiras a sabiendas.
Hijo Mediano tiende al bovarismo: sabe que las poses de damisela le sientan genial y ama el drama de la misma manera que desprecia el peligro, acelerando mi envejecimiento.
Los malestares de Hijo Mediano podrían calificarse como agónicos
Ese malestar general en concreto empeoraba a medida que se acercaba la hora de ir al cole. Siguiendo la máxima de la madre trabajadora: “si no hay fiebre, hay escuela”, lo facturé cruzando los dedos muy fuerte, muy fuerte.
Las horas pasaban y la llamada fatal no se producía .
...
No tengo el número en memoria y tiene más de cuatro dígitos ... eso sólo puede tener un significado:
- Hola, eres la madre de Hijo Mediano? Soy N, la coordinadora de monitores de comedor de la escuela P. Hijo Mediano se encuentra mal: tiene mucha tos. Fiebre no tiene, así que si no puedes organizarlo para que alguien lo pase a recoger (mala madre) nosotros lo dejamos aquí, echadito (mala madre) hasta que se acaben las clases (mala madre) y tu (o cualquier otra hiena) paseis a recogerlo (si no teneis nada mejor que hacer).
Por ser ese día martes, Abuelos Paternos (y ex-suegros) recogían la Prole de la escuela. Los localicé. Estaban a hora y media del punto de recogida P. Hablo con Abuelo y convenimos que, lo antes posible, recogerá a Hijo Mediano, lo llevará a casa y le administrará una cucharada de jarabe.
Hablo con Novio (N) dando por supuesto que se halla en su anterior población de residencia, a una distancia de hora y media aproximadamente de la escuela. Error: N se encuentra en nuestro domicilio (D), a escasos cinco minutos del punto de recogida P. Le pongo al corriente de la situación. Se ofrece a recoger a Hijo Mediano.
Llamo a Abuelo Paterno: “recoge sólo a Heredero e Hija, Novio se encarga de la otra parte del tratado”. Estará en casa ... así os conoceis ... la comunicación es deficiente y la llamada se corta. Creo haber oido un gélido silencio antes de la definitiva interrupción.
Mis compañeras de despacho se han ofrecido a asilarme mientras me dure la crisis nerviosa. No se que haría sin ellas.